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Historia

Parece ser que sus primeros pobladores residieron en el barrio de Boiles, asentamiento de una familia de origen noble con tal apellido, y donde la tradición vincula la existencia del Ayuntamiento de Ponga y Caso, opinión corroborada por el hallazgo de una piedra con tal inscripción, que citan varios autores, pero que hoy se encuentra desaparecida. Posteriormente se poblaría el barrio de Yano, también como "coto" o "señorío", de una familia con tal apellido, y finalmente el barrio de la Aldea, donde una rama del señor del Coto de Cazo (apellidado Caso), edifica una casona, o palacio y puebla el ahora barrio principal de Sobrefoz..

Los primeros testimonios históricos de asentamientos humanos en Sobrefoz se deducen del hallazgo en 1878, en lo que fue Corral de Concejo, de una espada pistiliforme, de un puñal de antenas y de una punta de lanza, conservados en el Museo Arqueológico Provincial de Oviedo, y que están datados como pertenecientes a la Edad del Bronce (3.000 a 1000 años antes de Cristo).

De la época Vadiniense se datan dos estelas funerarias encontradas en Beleño, y dada la proximidad geográfica de ambas poblaciones y la facilidad de comunicación entre ellas, así como un relativo cómodo acceso desde tierras de León por los puertos de Arcenorio y Ventaniella, no es aventurado afirmar que los romanos que pacificaron el norte de la Península habitarían, al menos temporalmente, el territorio que nos ocupa, aún cuando no hayan fundado villas, sino utilizado los pasos de montaña con fines militares y de paso de la meseta hacia la zona costera asturiana.

Tradición

La tradición vincula esta tierra con la época de la Reconquista en tradición oral que mantiene todo su vigor, en cuanto que el nombre adjudicado a la casería de "Ventaniella", se relaciona con la estancia de una hermana de D. Pelayo en la venta existente en el caserío, el asedio por los sarracenos de la misma, y la defensa que hizo el casero de una y otra.
"Ante la amenaza de tomar la venta si no se entregaba a la princesa respondió el casero que ni se entregaba la venta ni a ella", lo que parece ser consiguió, después de largo asedio, pasando la frase del heroico defensor a definir no sólo la casería y alrededores, sino al mismo puerto que comunica el valle con la provincia de León, a través de la majada del Xerru, y la vega de Valdosín, hasta el cercano pueblo de La Uña.

La citada casería perteneció a los frailes Bernardos, de la Orden del Cister, hasta comienzos del Siglo XVIII en que la abandonan, adquiriéndola los vecinos de Sobrefoz, pagando una onza de oro cada vecino. Desde aquella fecha todos los vecinos, descendientes de quienes participaron en la puja tienen derechos sobre la casería y vega de Ventaniella. En la actualidad todos los vecinos tienen iguales derechos sobre la casería, aún cuando figure como propietario un mozo soltero de la localidad. Como parte integrante de la casería existe una ermita, bajo la advocación de la virgen, muy venerada por los vecinos de Sobrefoz y de otras poblaciones circundantes, y en cuyo honor se celebra en otoño una romería campestre, a la que asisten romeros de Ponga, Caso, y de todos los pueblos limítrofes de la provincia de León. Merecen citarse las conocidas como "Ordenanzas de Sobrefoz", elaboradas en 1683 y destruidas durante la Guerra Civil, que regulaban múltiples actividades diarias a través de la figura de la "Parroquia", o Junta Vecinal, y del "Concejo", instituciones que aún conservan alguna de sus manifestaciones más significativas. La Junta Vecinal, o Parroquia Rural, es la representante del conjunto de los vecinos, pues el propio conjunto de ciudadanos libres reunidos en asamblea constituye lo que se conoce como "concejo abierto", o "público concejo", que realizaba en sus inicios y durante muchos años funciones ejecutivas y judiciales. Esta figura de la Junta Vecinal, o Parroquia, tiene gran arraigo en Sobrefoz, y el "Concejo" es esencial para entender el funcionamiento de ésta y otras poblaciones rurales asturianas, pues a través del mismo aún se decide hoy, por votación a mano alzada, y en proporción de un voto por cada vecino, sobre cuestiones transcendentales del vivir diario, como la administración de pastos, adjudicación de cuotas a pagar por el uso de los montes y pastos comunes, realización de obras comunales (sextaferias), o cada cuatro años, para decidir en subasta el arriendo de la casería de Ventaniella. El vecino a quien se le arriende la casería debe, además de abonar la renta, reparar el cierre de la finca, y dar fuego, agua y sal, a cualquier persona que le pida socorro. Hasta fechas no muy lejanas, en que eran frecuentes los viajes a pie, o a caballo, en cualquier época del año incluso con nieve, o niebla, durante la noche el casero debía tocar la campana de la ermita para orientar a los caminantes, y "si sintiera voces o tiros de fúsil, acudir en auxilio de quien lo necesitase", según costumbre similar a la de otros pasos difíciles de la cordillera cantábrica.

Construcciones

Las construcciones que predominan son las propias de labranza de la montaña oriental de Asturias, con algunos ejemplos de casonas solariegas en los barrios de Yano y de La Aldea. En todas ellas, los materiales empleados son la piedra caliza en las paredes y la madera de roble y castaño en techos y pisos, con cubierta de teja en las cubiertas.
Alrededor de la casa, o en sus proximidades, existen las cuadras para resguardo del ganado en los largos meses de invierno, así como los antiguos almacenes de grano y despensa general de la casa, en su versión más típica de Asturias (hórreos).
El hórreo tiene cubierta general de cuatro aguas, los apoyos o pegollos son mayoritariamente de madera de roble, o castaño, y en algunas ocasiones la superficie interior aparece repartida entre varios vecinos. Existen numerosos ejemplares en los dos barrios principales, y su estado de conservación puede calificarse de bueno, aún cuando hayan perdido su misión primitiva y su cuidado no tenga finalidades prácticas, sino de conservación de un patrimonio valioso.
En el barrio de Yano existe una casa, hoy abandonada, con el nombre de calle real en su fachada, quizás en referencia al citado "camino real", en cuyo margen estaba construida, y con la fecha de 1777, así como unos modestos ejemplos de artesanía en una ventana de piedra y en un pequeño balcón. En el mismo barrio hay otra casa, fechada en 1793, con reloj de sol y referencia a su propietario (Bernardo de Yano y su mujer Antonia Santos). Los mismos nombres aparecen sobre la fachada de un hórreo en la "corralada" anexa a la vivienda.
En la Aldea está la casona denominada "Palacio de la Costaniella", o de la "Corralada", de fechas próximas a las anteriores, y vinculada a la rama de los Caso de Sobrefoz, con algunos trabajos interesantes en las maderas de la techumbre, que reproducen motivos sogueados típicos de las construcciones rurales asturianas y animales mitológicos (cuélebre), así como una capilla adosada a propiedades del palacio.
La Iglesia parroquial presenta una excelente construcción en piedra caliza, y a su alrededor está la plaza pública y la bolera, aún cuando se conoce con este nombre todo el entorno. Las viviendas del barrio de la Aldea parecen seguir el contorno de la Iglesia en su mayoría, y el resto, el de la carretera del palacio de la Corralada.

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